La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, muestra una copia de la modificada ley de salud pública y educación, durante una ceremonia en el Capitolio en Washington, el viernes 26 de marzo de 2010. (Foto AP/Manuel Balce Ceneta)WASHINGTON (AP) — Los demócratas del Congreso enviaron el viernes la iniciativa final e histórica de salud pública al presidente Barack Obama, quien todavía trata de convencer de sus bondades a la ciudadanía, a veces escéptica y hasta amenazante.
"Esto hará una diferencia tremenda en las vidas de los estadounidenses", dijo la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, durante una ceremonia en el Congreso. El líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, quien se opuso a la reforma hasta el final, la calificó de un "momento horrendo para millones de personas".
El capítulo más reciente del tirante debate legislativo ocurrió el jueves por la noche, cuando la cámara baja, controlada por los demócratas, aprobó por segunda vez, un paquete de modificaciones a la iniciativa de ley que Obama había firmado dos días antes.
La histórica legislación consagró la atención médica como un derecho de todos los ciudadanos estadounidenses. Se aplicaron varios cambios a la iniciativa, incluidas mayores prestaciones para los ancianos, las familias de bajos ingresos y la clase media.
La nueva legislación extiende la cobertura de salud a 32 millones de estadounidenses no asegurados y busca abatir prácticas impopulares de las aseguradoras, como negarle cobertura a las personas con precondiciones médicas y reducir los déficit federales en unos 143.000 millones de dólares durante una década.
La mayoría de los estadounidenses estarán obligados ahora a comprar un seguro por primera vez o serán multados si se niegan.
La segunda de las dos propuestas legislativas dio a Obama otra victoria: Despojar a los bancos y otros prestamistas privados de la capacidad de ser el origen de los préstamos estudiantiles, prefiriendo un sistema de créditos directos del gobierno.
Se espera que Obama promulgue la nueva legislación a comienzos de la próxima semana.
Después de una batalla encarnizada de un mes en el Congreso, la lucha por la reforma de salud pareció entrar en una nueva etapa, en que el debate público estuvo manchado por la violencia, y en que los políticos se acusaron mutuamente de aprovechar el tema de salud en su propio beneficio.
Se sumó a una atmósfera cargada para los legisladores, que se preparan para viajar a sus distritos electorales para un receso de dos semana por Semana Santa y Pascua.
Más de 10 legisladores en la Cámara de Representantes dijeron que recibieron amenazas o ataques a sus propiedades, como consecuencia del debate sobre la reforma. En su mayoría, las víctimas fueron demócratas que votaron en favor de la legislación.
Hubo reportes de ventanas rotas por ladrillos, una tubería de gas cortado y numerosas llamadas telefónicas y faxes con mensajes obscenos y amenazantes. Se reforzó la protección policial a un número no revelado de legisladores.
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